1 septiembre, 2017

El troll de los martes y el informe de Peñita

Como ya es viernes, les saluda El troll de los martes (Se escuchan aplausos rabiosos de multitudes fanáticas).

El día de hoy, primero de septiembre del 2017, Peñita celebra su 5º Informe de Gobierno. Ojo: digo “celebra” porque de verdad es motivo de festejo el haber durado tantos años como presidentillo de México. Obviamente, es ocasión de celebrar para él, porque ciento veinte millones de mexicanos lo que quieren es darle de nalgadas con mano mojada, o como era costumbre de las abuelas, perseguirlo con una vara y dejarle rojas las nailon, a ver si se le quita la costumbre de quedarse con cosas que no son suyas. (Se oye una simulación de ventosidad intestinal hecha por un adolescente al que le faltan dos dientes).

Esta es una fecha que pasaría absolutamente desapercibida de no ser porque decidieron hacerle una publicidad inmensa y ficticia a su informe. Pareciera que lo hicieron sólo para que la gentuza como yo lo criticáramos y los académicos lo refutaran con toda su ciencia. Yo no quería, pero se pusieron de a pechito para que les sorrajemos unas cuantas burlas medio ñeras. ¿No me creen?

Uno se pregunta a quién contratan los de presidencia para hacer estos comerciales. Seguro nunca, jamás en su vida, se han subido al metro a las 7 de la mañana o han tomado el autobús guajolotero que los lleve a pueblear por Chiapas. Debería haber una ley que dijera: “Si no has comido barbacoa en un tianguis, no puedes ser asesor del presidente”. Bueno, no pido mucho: con que hayan estudiado en México, quizá sería suficiente; es más, con que sean mexicanos y ya. Punto. (Se oyen las carcajadas de burla y una chava que dice al final: “es un soñador”).

IMAGEN No. 1

Observemos la imagen número 1: en ella, notamos que Peñita se puso ropa de papá de Clark Kent y está por recoger el trigo que se da en los campos de algodón. Platica, muy amigo, con el ganadero más pulcro de todo México, porque hasta donde sé, el único rancherote que jamás se he ensuciado las manos en la tierra y sólo se las mancha cuando come mole, es Vicente Fox.

IMAGEN No. 2

En la imagen dos, Peñita está presumiendo muy orondo que México es el productor número 12 de alimentos en el mundo. Y las preguntas saltan enfrente de uno como gato rasurado: ¿pues dónde están esos alimentos? ¿No la mitad de los mexicanos se están muriendo de hambre? ¿Y los 50 millones de mexicanos en pobreza extrema, apá? ¿Ven por qué los publicistas de Peñita deberían al menos haber conocido el Zócalo de la Ciudad de México en vez de quedarse en su penthouse de Santa Fe? Pero volvamos: ¿dónde están todos esos alimentos que los mexicanos producen? ¿Se los come todos Agustín Carstens?

Pero no es todo: presume “educación de calidad”, lo que me hace reflexionar en esa redacción en donde hay un verbo de más que sólo causa confusión (¡Tómenla, publicistas bribones de escuelas extranjeras!). Les juro, estimados contertulios, que quiero conocer esa escuela, con esa blancura de hospital, con mesitas individuales y con coquetas pantallitas HP. Quiero que mis hijos tomen clases ahí, porque no sólo hay salones con menos de 40 mocosos gritando, sino el mobiliario es nuevecito y reluciente (Se oyen llantos de fondo, lloriqueos emocionados, y a una abuelita que dice: ¡gracias Peña!). Peñita, en la imagen, se encuentra con una niña a quienes los publicistas extranjeros pusieron unos listones de colores en la cabeza para que, así, se viera medio indígena, y hasta le pusieron una de esas blusitas bordadas, de esas que usan los pobres. Obvio, a esa chamaca, después de grabar el comercial, el prefecto la regresó a su casa por no llevar el uniforme. Pero, señoras, señores, les dejamos una bella postal de las escuelas en México. ¿Para qué quieren computadoras en donde no hay ni luz eléctrica?

Ya, terminemos con esto porque está dejando de ser divertido. Entre las cosas que los publicistas de Peñita decidieron señalar como logros está la “cultura de amplio respeto a los derechos de las mujeres”, y si no fuera suficiente con ese patadón en los bajos, remataremos con un jalón de patillas: los “cambios estructurales en un ambiente de paz social y sin ruptura institucional” (Se oyen los murmullos de enojo y una vocecilla chilanga que dice: ¡se pasan de veras!). Y sí: se pasan de cabrones porque ahí si ya no creo en los frutos de la ignorancia. En la imagen, Peñita, guapo como es él, se toma la selfie con damitas muy bien maquilladas contratadas para la ocasión y de las cuales, estamos completamente seguros, ninguna vive en Ecatepec, porque de haber sido así, en la foto lo estuviera cacheteando y diciéndole “¡no seas mentiroso, cabrón! ¡Cuál respeto si allá nos andan matando diario de a dos o de a tres!” (Risas espontáneas y alguien que dice: ¡ese güey se la mam*!). Sí. Las morras de Ecatepunk no se andan con postales rosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y la otra imagen no tiene gracia porque es Peñita dando un discurso y de telón de fondo tiene un pelón y a una chava. Lo del respeto a los derechos de las mujeres ya calienta, pero esto francamente enchila los ojos. Nomás les recuerdo que en Oaxaca llegaron los polis a implementar la “reforma educativa” con rifles y granadas. Y los policías se quebraron a 8 personas a balazos. Y hay 43 normalistas desaparecidos y 1 en estado de coma. Y decenas de encarcelados. Como no encontraron nada que representara la paz social, pues pusieron al pelón y a la chica, sonrientes y medio borrosos, y es la imagen más representativa del quinto informe de gobierno de Peñita: no te dice nada y todo lo que ves ahí está maquillado con Photoshop.

Y mejor ya me callo y dejo de amargarles el día porque es viernes y desde esta hora se están armando las chelas. Y yo con mis impertinencias. Que nadie beba con amargura: ¡salud! Y nos vemos pronto, en cuanto algún patán de la política trate de convencernos con falsedades. (Se oyen risas complacientes, aplausos, y un tipo que me grita: “¡entonces escribes al ratito!”). Ahora, él me arruina las chelas a mí.