9 agosto, 2017

El chavismo, Maduro y la derecha venezolana

@octaviosolis

Hace 12 años acudí al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (2005) con sede en Venezuela. Recuerdo con claridad dos cosas: el discurso de Hugo Chávez y, desde entonces, la polarización de la sociedad; que se agudizó con la llegada de Hugo Chávez al poder (1999), pero que no tiene sus raíces en el chavismo. La extrema polarización de una sociedad, desembocada en una fuerte escalada de violencia, es consecuencia de un sistema cerrado.

En el caso de Venezuela, es herencia de un gobierno oligárquico, en extremo piramidal, pues vivió distintas reformas políticas, golpes de Estado, revueltas sociales, desde su independencia (1811) hasta finales del siglo pasado, pero había carecido de una revolución social y popular. Algo similar a Colombia; ambos países no experimentaron una Revolución que cimbrara todo el sistema y refundara el Estado, hacia uno social y de distribución real de la riqueza.

Lo más cerca a esa experiencia ha sido la Revolución bolivariana, en contrasentido al auge histórico del modelo neoliberal en toda la región de América Latina. Hugo Chávez inauguró la más reciente ola de gobiernos populares que hoy se encuentra en reflujo. Por lo que tenemos una derecha venezolana oligárquica, cerrada, intransigente, pero sobre todo desesperada, que pensó que con la muerte de Chávez caería pronto el chavismo, fenómeno político que supo sintetizar el mítico proyecto bolivariano -de unificar las naciones latinoamericanas para hacer contrapeso al gigante del norte-, un liderazgo carismático, el petróleo, las fuerzas militares y una base popular importante.

Les urge desmantelar el proyecto bolivariano, porque de ello depende que EEUU recupere la hegemonía regional, además de los agravios que la derecha oligárquica venezolana aún no perdona al chavismo, al reformar la sociedad clasista hacia una popular. El mayor referente es el intento de golpe en 2002, cuando la derecha apostó por la violencia, sin resultado, luego al juego democrático, sin conseguir detener el proceso transformador, después el vacío político, con peores resultados, así que optó por esperar. Con la muerte súbita -y en condiciones extrañas- de Chávez, la derecha imaginó un desenlace rápido.

Por eso, el triunfo electoral de Nicolás Maduro es una herida abierta para los intereses de EEUU y la derecha venezolana; sin embargo, la continuidad del chavismo sin el liderazgo de Hugo Chávez y después de la depreciación del precio del petróleo*, provocó una fuerte erosión al actual gobierno, que tampoco ha sabido administrar la crisis política.

Lo que está en juego es muy simple: intentan derribar un modelo que representa “un mal ejemplo” para la región. El gobierno norteamericano había dejado de centrar su atención en Sudamérica, por su obsesión de hegemonizar Medio Oriente, desde inicios de este siglo con las guerras en Irak, Siria, Ucrania. Ahora la mirada del gigante de las barras y las estrellas se encuentra fija en un estratégico objetivo: revirar los gobiernos populares que han frenado la voracidad neoliberal, el cual tiene una característica inequívoca, la concentración de la riqueza en unos cuantos, el despojo.

La Revolución bolivariana acrecentó las diferencias internas de la sociedad venezolana, pues se propuso no sólo democratizar la política sino la economía, desmantelar el sistema oligárquico decimonónico, anacrónico. Las calles de Caracas han presenciado el enfrentamiento entre dos modelos de sociedad irreconciliables, aunque el mundo entero también ha sido testigo de la incapacidad de ambas partes para que prevalezca la política.

* En el artículo La crisis petrolera: explosión de una realidad globalizada, publicado el 15 de febrero de 2015, menciono lo siguiente: “La sobre producción del crudo en realidad es una guerra económica emprendida por Estados Unidos en contra de Rusia y Venezuela; finalmente los árabes resultan poco afectados y nosotros somos sacrificables, lo que nos coloca en medio de un fuego cruzado, con una fuerte carga ideológica contra Venezuela, y geopolítica contra Rusia por su invasión a Ucrania; una suerte de reavivamiento de la Guerra Fría”. http://www.revistaconsideraciones.com/2015/02/15/la-crisis-petrolera-explosion-de-una-realidad-globalizada/

 

imagen: economiahoy.mx