2 agosto, 2017

El sistema de enseñanza actual, ¿convence?

El sistema de enseñanza actual, ¿convence?

Miguel Ángel Maciel Galindo

@miguelmg28

Cada día me inspira más la idea de que los individuos deberían construir la capacidad de ser autodidactas. Recientemente leí un artículo en donde se hace mención de la preocupación existente entre algunas neurociencias y la educación; en él se menciona una serie de características las cuales proponen que deben tomarse en consideración si se desea formar alumnos capaces de razonar, criticar, pensar, reflexionar y analizar lo que se les enseña en las aulas.

Imposible no vincular estas ideas con las posibilidades reales de ser autodidacta. La manera en cómo está diseñado el sistema educativo en México es un óbice el cual no permite que los alumnos se interesen por investigar algo más de lo que les enseña el profesor o de lo que dice el texto escolar proporcionado en el aula.

Siendo esto así, no existe una exclusión en los niveles educativos ya que desde el nivel preescolar se es impuesto un profesor el cual, se supone, tiene todas las capacidades y habilidades para enseñarle al alumno aquellas herramientas y conocimientos que necesitará en un futuro; en la secundaria, en un nivel medio superior y en el nivel superior continúa siendo el mismo tipo de enseñanza-aprendizaje.

En este sentido es difícil romper con este esquema de enseñanza ya establecido, aunque sí es posible cuando se está dentro de  un sistema a distancia. Desde pequeños se nos enseña a aprender de esta manera y no de otra. Estoy convencido de que existe una edad en la cual es fundamental tener un profesor al frente de un salón de clases el cual cumpla la función de un guía educativo que brinde las herramientas académicas esenciales; empero, el problema llega cuando se interioriza este tipo de aprendizaje y se vuelve difícil aceptar uno nuevo.

Así pues, cuando se crece con este sistema de enseñanza (profesor-alumno) se deja de lado la búsqueda de la pasión para investigar fuera del aula. Ir más allá de lo que dicta el profesor, es interesarse por un mundo nuevo de ideas, de conocimientos y de aprendizajes. No se trata de encontrar culpables en la problemática planteada, no obstante, es imprescindible reflexionar sobre la manera en cómo aprendemos; ello nos permite cuestionarnos sobre si realmente podemos avanzar un paso delante de lo que nos enseñan los profesores.

Normalmente se le da mayor importancia a una buena calificación que a un buen aprendizaje lleno de conocimientos numéricos y profundos. Si se considera más importante una calificación aprobatoria que un conocimiento bien pensado y reflexionado, entonces habría que diseñar nuevas técnicas en donde se dé prioridad a lo que se enseña y cómo se enseña en las aulas.

El repetir lo que dice un profesor o lo que dice un libro de texto, no es reflejo de un conocimiento bien aprendido, debido a que esto sólo demuestra la capacidad de memorización. En este sentido, la memorización no puede competir contra la adquisición de un pensamiento crítico, reflexivo y autónomo. Lo que se necesita son alumnos inquisitivos para evitar nuestra conversión en seres robotizados, con habilidades que no sean superiores a la memorización y reproducción de discursos aprendidos.

 

 

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