20 julio, 2017

Miguel Ángel Mancera y el sueño de ser presidente

Hace unos días el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, ha declarado que “con o sin frente -con respecto a la posible coalición entre el PRD y el PAN para las elecciones de 2018-, él ira por la presidencia”.

Y es que ser mandatario de la capital del país, no es cualquier cosa, desde el siglo pasado varios alcaldes -en su momento regentes del D.F.- han ocupado su posición para tratar de llegar a Los Pinos, tal es el caso de Carlos Hank González, Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, pero hasta ahora ninguno lo ha conseguido.

A diferencia de los antes mencionados, Mancera es un político pequeño e ineficiente en su labor, no tiene detrás un grupo tan poderoso política y económicamente como el de Atlacomulco, del cual era miembro el “maestro” Hank González; tampoco es hijo de un mítico político como Cuauhtémoc Cárdenas; ni tiene el carisma de López Obrador; ni tampoco ha sido considerado el “mejor alcalde del mundo” como Ebrard.

Muy por el contrario, Mancera se ha visto superado ante los grandes problemas de la Ciudad de México, no ha podido solucionar los problemas de inundaciones causadas por las lluvias, tampoco el de la movilidad y hasta ahora es el peor calificado de los gobernantes de la capital mexicana.

Sumado a ello, que desde 1997 en que el ingeniero Cárdenas asumió la Jefatura de Gobierno, ésta ha servido como un contrapeso para el gobierno federal, desde donde se ha enfrentado a las decisiones presidenciales. Por el contrario, Mancera se ha visto sumiso y cercano a Peña Nieto, apostando a la represión de los movimientos sociales, así como al secuestro del Zócalo para las protestas, lugar emblemático de los movimientos de izquierda.

Fotografía: Plumas Libres

Mientras que en el gobierno de Andrés Manuel y Marcelo, la Ciudad de México parecía ser una “isla”, en la que no imperaban las grandes organizaciones del crimen, lo que contrastaba con los otros estados en los que se lidiaba una “guerra”.

La actitud de Mancera ha sido ignorar la situación y simplemente mirar hacía las elecciones presidenciales de 2018, aunque tiene todas las de perder, pues su imagen no es la mejor evaluada y el partido que lo postulo en 2012 -el PRD-, se encuentra en una grave crisis.

Incluso en la última encuesta del Financiero, el ex alcalde de Nezahualcóyotl y aspirante a la gubernatura del Estado de México se encuentra en una mejor ventaja que el mandatario capitalino, siendo el preferido para ser el candidato del PRD -y posiblemente en la alianza con el PAN-, para el 2018.

Esto es una muestra clara que aún dentro del partido del sol azteca, Mancera sencillamente ha perdido adeptos, hay que señalar que Mancera había ganado la Jefatura de Gobierno con más del 60%, dejando muy atrás a Beatriz Paredes -PRI- y a Isabel Miranda de Wallace.

Esto era considerado por muchos, como una situación inigualable para que Mancera pudiera competir con creces para la presidencia de la República, pues el mapa político de la Ciudad de México en 2012 se pintaba casi en su totalidad de amarillo.

Mientras que para 2015, en las elecciones intermedias, la situación cambió drásticamente y el PRD logró solamente tener seis delegaciones, perdiendo Cuauhtémoc, que la logró ganar Ricardo Monreal de la mano del Movimiento de Regeneración Nacional.

Y es que estas elecciones significan para muchos un termómetro, en el que se muestra que la ciudadanía no está de acuerdo con las prácticas políticas de sus mandatarios y por ello deciden apostar por otras opciones, en este caso por el partido de Regeneración Nacional, que en su primera elección logró ganar cinco delegaciones en la Ciudad de México.

A pesar de ello, Miguel Ángel Mancera en una total falta de compromiso por realizar acciones concretas y de resultados rápidos, ha caído en acciones antipopulares como el aumento del costo del metro, implementación del doble no circula, aumento al predial, recorte de programas sociales, etc. pero sobre todo dejar a un lado la postura de izquierda, que caracterizaba a los Jefes de Gobierno desde 1997.