21 junio, 2017

Peña Nieto y la pesadilla orwelliana

“El Gran Hermano es la concreción

con que el partido se presenta al mundo.

Su función es actuar como punto de mira para todo”.

George Orwell describía en su novela “1984”, a un Estado totalitario, capaz de manipular la información presentada a sus ciudadanos, para mantenerlos bajo control; también este omnipresente “Gran Hermano”, es capaz de ejercer una vigilancia masiva que le permita ejercer una represión política y social a los disidentes.

Esta novela considerada una de las grandes obras de ciencia ficción del siglo pasado, ha superado la fantasía, para ser un retrato exacto de la sociedad actual, documentada y expuesta desde hace muchos años, alcanzando su punto máximo con Julian Assange y su portal WikiLeaks.

El 7 de marzo de 2017, en el portal electrónico de Assange, se dio a conocer que la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en ingles), tenía un programa capaz de hackear teléfonos móviles, ordenadores y Smart TV´s convirtiéndolos en micrófonos encubiertos para espiar a sus usuarios.

En este contexto pasamos al México de Enrique Peña Nieto y del PRI, acusado por el prestigioso diario estadounidense The New York Times, de haber utilizado el programa “Pegasus” de origen israelí, para hackear los Smartphone de periodistas y activistas mexicanos, monitoreando cada detalle de su vida diaria, accediendo a agendas, calendarios, correos, mensajes de texto, incluso pudiendo utilizar su cámara o micrófono para una profunda vigilancia.

Imagen: coveralia.com

Cabe señalar que, aunque el periódico norteamericano señala que no hay pruebas de quien se encuentra detrás del hackeo, solamente son los gobiernos, quienes pueden adquirir sus servicios; hasta el momento ha costado al Estado mexicano 80 millones de dólares.

Entre las víctimas de la vigilancia gubernamental, se encuentra la periodista Carmen Aristegui y su hijo menor de edad, fue ésta comunicadora la responsable de dar a conocer el escándalo de “la casa blanca” del presidente Enrique Peña Nieto, lo que le valió la pérdida de su trabajo, persecución e intimidación presidencial.

También han sido blancos de vigilancia, defensores de derechos humanos; abogados de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa; una activista estadounidense, quien es abogada de personas abusadas sexualmente por la policía; Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) y redactor de la ley anticorrupción; la pesadilla orwelliana hecha realidad.

Con dinero público se han financiado estos actos ilícitos, pero sobre todo hay que recalcar que son personajes críticos al gobierno peñanietista, los que han sufrido estos sucesos que violan diversas garantías individuales consagradas en la Constitución mexicana.

Por su parte el gobierno se ha deslindado de estar detrás de estos acontecimientos, así como Enrique Ochoa, presidente del PRI ha evitado realizar declaraciones, solamente ha sido la oposición política, la que ha pedido una investigación a fondo y dar con los responsables.

Todo esto se da en el marco de una situación de crisis política y social, en el que los niveles de asesinatos a periodistas y defensores de los derechos humanos ha llegado a niveles espeluznantes; y en el que la credibilidad y popularidad del presidente, se encuentra en los niveles más bajos desde hace muchos años.

Igual que en la novela de Orwell, el “Gran Hermano” cumple las funciones del partido, que vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población, incluso entrometiéndose en los hogares con “telepantallas”, para conocer los movimientos de los individuos y así evitar un posible levantamiento, que terminara con el poderío totalitario.

Orwell tiene una visión futurista y real de la situación actual, así lo da a conocer en su obra, dejando en claro el temor de los grupos en el poder de perder el control de la sociedad.

“Si la masa empezara a reflexionar se daría cuenta de que nunca podría imponerse a los demás y acabaría sublevándose”