8 junio, 2017

MORENA en la encrucijada electoral

Es un país con baja corrupción, buenos servicios públicos, con una clase media en apogeo, resultado de la buena administración del petróleo que le ha permitido desarrollar otras industrias productivas, lo cual ha llevado a generar confianza en las instituciones democráticas. Y no, no hablamos de Noruega, Suiza o algún otro país escandinavo, sino de México, pues así es como el Instituto Nacional Electoral (INE) y las estancias de gobierno ven al país.

Y es que una vez pasadas las elecciones del 4 de junio, el presidente del INE, Lorenzo Córdova, calificó –como cada jornada electoral- al proceso electoral de ser una “jornada en paz y en tranquilidad”, en donde los ciudadanos “salieron libremente a ejercer su voto”.

De esta forma el presidente del órgano encargado de legitimar las elecciones, ha ignorado las grandes irregularidades que han marcado las elecciones en los cuatro estados en que los mexicanos salieron a emitir su sufragio. Robo de urnas, compra y coacción del voto, pero sobre todo una descarada intromisión de gobierno federal, en especial en el Estado de México, para mantener bajo su control al principal bastión político del Partido Revolucionario Institucional.

Y es que el Estado de México no ha podido conocer la alternancia política, desde la llegada del PNR –antecedente del PRI-, la entidad “más rica” del país, se ha encontrado dirigida por un grupo político que ha visto en ella una mina de oro, que le permite manejar grandes flujos de capital político y económicos.

Sin embargo, la aparición del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), dio una fuerte batalla en las tierras del presidente Peña Nieto, según los resultados del PREP, el PRI logró un triunfo con 33.7%, frente a los 30.8% de la candidata de MORENA, muy distintos a los resultados de seis años atrás, en donde el tricolor había obtenido un aplastante 62%.

A pesar de ello el partido de López Obrador se ha negado a los resultados preliminares, pues acusa de ser una operación de Estado, en el que los recursos corrieron a caudales para mantener a la entidad mexiquense bajo el control priista, pues a días de que comenzaran las elecciones, varios integrantes del gabinete presidencial, llegaron a los municipios del Estado de México a entregar dádivas y “apoyos” a los más pobres.

Frente a estas acusaciones, el PRI ha pedido al partido de izquierda acate los resultados que le dan el triunfo a Alfredo del Mazo, al mismo tiempo que en redes sociales se han difundido videos de la coacción y compra del voto; manipulación en los conteos y sobre todo una desmedida operación de Estado para perpetrar en el poder al primo del presidente Peña Nieto.

Ante esta situación, MORENA se encuentra en una encrucijada, pues ha visto la vía electoral cerrada, al mismo tiempo que se ve impedido de realizar protestas, ante la amenaza de descalificar estas acciones, reviviendo la temporada postelectoral de julio de 2006, cuando el entonces candidato presidencial, López Obrador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), acusó de fraude y tomó el Paseo de la Reforma en reprobación de los resultados electorales que daban como ganador al Partido Acción Nacional (PAN).

La situación electoral del México del siglo XXI no es muy distinta a la del México de principios del siglo XX, cuando Francisco I. Madero había sufrido un fraude electoral, gestado por el régimen de Porfirio Díaz, ante estas situaciones Madero hizo un manifiesto a la Nación en el que declaró:

“El Pueblo Mexicano ha protestado contra la ilegalidad de las últimas elecciones, y queriendo emplear sucesivamente todos los recursos que ofrecen las leyes de la República, en la debida forma pidió la nulidad de las elecciones ante la Cámara de Diputados, a pesar de que no reconocía en dicho cuerpo un origen legítimo y de que sabía de antemano que no siendo sus miembros representantes del pueblo, sólo acatarían la voluntad del General Díaz a quien exclusivamente deben su investidura”

Hoy como ayer, la democracia parece una vía cerrada, ya no de la mano de Don Porfirio, pero en un régimen tan desigual como aquel, en el que todo cambia, para que no cambie nada, en medio de un laberinto de tropelías y robos a la voluntad popular.

imagen: planamayor.com.mx