16 mayo, 2017

Caminata por Lesvy Berlín (2 parte)

Mireille Campos Arzeta

Las universitarias respondieron a la convocatoria Marcha contra la violencia machista en la UNAM que apeló a las estudiantes, profesoras, trabajadoras, redes, colectivas, y se especificó que la vanguardia de la marcha serían las mujeres y que los colectivos mixtos irían atrás, así lo expresaron las convocantes de varios colectivos de redes y grupos de mujeres:

“El objetivo es que nosotras, alumnas, trabajadoras, profesoras, administrativas, etc., encabecemos nuestra lucha. Esto es por y para nosotras, buscar ser protagonistas de nuestra lucha. Los hombres solidarios que quieran unirse a la marcha, pueden asistir e ir detrás de los contingentes de mujeres” publicado en la página de Facebook Colectiva Feminista de la NO-FCPyS.

Desde el auditorio Ricardo Flores Magón de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, se veían nuestras nuevas generaciones de mujeres libres y valientes que han decidido alzar la voz, que les están tocando los peores momentos como estudiantes de la UNAM y del país. Gracias a ellas se dignifica de lo que tanto se jacta la comunidad universitaria: nuestra conciencia crítica y el humanismo, eso que hace a una sociedad sensible a sus problemáticas y se defienda cuando vea amenazada su existencia, si estos valores supremos se pierden de nuestros horizontes, estamos condenados a la peor de las barbaries.

Verlas avanzar era como mirar un río con una fuerte corriente descendiendo de las rampas y escaleras de la facultad, llenaba de orgullo, ese orgullo sí nos gusta. Se veía un río con su bello color violeta mezclado con el negro porque lamentablemente estamos de luto, habían chicas que llevaban sus blusas moradas y otras negras, también había de otros colores porque también debe haber esperanza. Los contingentes de mujeres de distintos colectivos de la UNAM y externos estábamos en la vanguardia de la marcha, porque ese también es nuestro derecho, por siglos nunca se nos ha permitido ser las protagonistas de nuestra historia.

Desde la salida de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se gritaron las consignas feministas: “¡No fue suicidio, fue feminicidio!”; haciendo crítica a la primera versión de la PGJDF, “¡Lesvy no ha muerto, Lesvy somos todas!”; una consigna que también tiene su origen en las consignas que han sacudido las movilizaciones para exigir la aparición de los estudiantes de Ayotzinapa “Ayotzinapa somos todos”; y con ello es pertinente señalar una importante resignificación que han hecho las feministas de las consignas de luchas anteriores se observan en: “¡Lesvy vive, la lucha sigue!” “¡Zapata Vive, la lucha sigue y sigue!”; “¡Alerta, alerta, alerta que camina, la lucha feminista por América Latina, y tiemblen, y tiemblen los machistas, que América Latina será toda feminista!” en “¡Alerta, alerta, alerta que camina la lucha estudiantil por América Latina!”.

En alusión al feminicidio de Lesvy Berlín, también se escucharon las consignas que surgieron durante el #24A, en la primavera violeta de abril del 2016, la primera movilización masiva feminista del siglo XXI en México que fue a nivel nacional: “¡Verga violadora, a la licuadora!“ una consigna emblemática, del #24A, es desgarradora por la dura descripción que hace del órgano viril y la violación sexual y cómo ameritaría su castigo, su potente mensaje y cargado de rabia muestra esa violencia sexual sistemática que hemos padecido las niñas y mujeres de México, un hecho, que se reveló durante el hashtag #MiPrimerAcoso donde tuvimos la oportunidad de leer una historia oculta que muchas generaciones de mujeres, por décadas, hemos mantenido en secreto, y por primera vez lo privado se hizo público, porque padres, hermanos, primos, amigos, padrastros, novios, esposos, profesores fueron ventilados y con ello el abuso sexual al que sometieron a parientes y amistades y lo impune que siguen por no haber sido descubiertos y castigados en su momento.

“¡Verga violadora a la licuadora!” se gritó por primera vez cuando iba saliendo la caravana de mujeres feministas del mitin que se realizó en Ecatepec para exigir justicia por las mujeres desaparecidas, asesinadas y violadas de ese municipio del Edomex, de los más afectados por el feminicidio. Otras consignas como: ¡Mujer, hermana, si te pega, no te ama!”; “¡Ante la violencia machista, autodefensa feminista”!; “¡Hay que abortar, hay que abortar este sistema patriarcal!!”; “¡No, no, no es un hecho aislado, los feminicidios son crímenes de Estado!”; “¡Señor, señora, no sea indiferente se mata a las mujeres en la cara de la gente!”;  “¡Nooooo, que te dije que nooo, pendejo noooo, mi cuerpo es mío yo decido, tengo autonomía, yo soy mía, porque noooo, que te dije que nooo, pendejo noooo, mi cuerpo es mío yo decido, tengo autonomía, yo soy mía!” –la consigna bailable al ritmo de la poderosa batucada- “¡Porque vivas se las llevaron, vivas las queremos!”;  “¡Lesbianas contra la guerra, lesbianas contra el capital, lesbianas contra el machismo, contra el terrorismo neoliberal!”;  “¡Noooo, noooo, noooo, no me da la gana ser asesinada por quien dice que me ama!”;  “¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!”. Estas consignas constituyen una narrativa testimonial muy valiosa, contundente y cruda del México violento, machista, misógino y conservador que siempre ha sido así con las mujeres, y que no son retomadas por los medios de comunicación.

A partir del caso de Marcelino Perelló con sus lamentables comentarios inhumanos y despreciables en Radio UNAM, que ofendió a todas las mujeres de este país que han sufrido violencia sexual,  “Sin verga no hay violación” fue detonante para exigir su renuncia y expulsión de todos los espacios que ocupa en la UNAM, es por ello que durante la caminata por Lesvy Berlín, también se escuchó con rabia “¡Noooo se libra de ser acosador, ser un estudiante o ser un profesor!” esto también es por las recientes denuncias que se han hecho en la universidad de profesores y estudiantes que han incurrido en acoso sexual, abuso y violación.

Y con esta terapia colectiva de todas las que hemos sufrido violencia sexual, al ir avanzando por el circuito interior las facultades de Ciencias e Ingeniería era impactante ver las caras de los universitarios que no iban en la caminata, algunos nos grababan con sus celulares, con miradas desconcertantes ante la ola indignada que pasaba frente a sus ojos, a otros se les veía pensativos o indiferentes porque también eso hay que decirlo, hay mucha indiferencia en la comunidad universitaria, pues se reían al vernos.

Y así entre lo fúnebre y el potente sonido de las batucadas gritábamos nuestras consignas con furia e indignación porque así son los sonidos de la resistencia estruendosos para que hagan reaccionar al que sigue dormido o se hace el dormido porque no quiere despertar.

La caminata hizo su primer parada en el Instituto de Ingeniería donde está la caseta telefónica, un lugar que ya no será el mismo porque ahí encontraron a Lesvy, ahí los sueños de esa bella muchacha políglata acabaron de la peor manera, un lugar que en la noche se ve muy oscuro y solitario rodeado de árboles muy altos.

En la caseta se realizó un acto luctuoso, se leyeron poemas que a veces era difícil de concluir para las chicas porque ya tenían un nudo en la garganta, se escuchaban sollozos, parejas se abrazaban y besaban con tristeza, para darse fortaleza porque hasta eso, era imposible estar ahí, era difícil mantenerse de pie porque eso era un sepelio en la escena del crimen, se escucharon comentarios de chicas que decían que no se atrevían a tomar fotos en la caseta.

Después de cada poema leído se lanzaba una consigna en alusión a Lesvy Berlín, “¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!”; “¡Todas somos Lesvy!”y “¡No fue suicidio, fue feminicidio!” , al terminar la lectura de los poemas se realizó un ritual luctuoso donde las estudiantes de colectivos de la UNAM y externos pidieron al resto de las asistentes pasar sus flores y veladoras para colocarlas alrededor de la caseta y hacer un homenaje.

Sin  embargo, tuvieron que pedirle a fotoreporteros y camarógrafos que se hicieran del lado que les estaban indicando, se escuchaba un “Toda la prensa de este lado”, pero no lo hicieron así y empezaron a empujarse unos y otros, el ambiente se tensó porque las convocantes luchaban por mantener el espacio y poder colocar las flores y veladoras, tuvieron que gritar “¡Prensa atrás!” y “¡Atrás periodistas!”  y al mismo tiempo se escuchaba la batucada que hizo una  especie de corral para que respetaran el espacio.

Los medios que estaban cubriendo no pudieron esperar un poco a que las compañeras terminarán de montar el ritual, pero lo más indignante es que no hubo respeto para un acto luctuoso, como si se tratará de un concierto o una campaña política para obtener la mejor foto del candidato, no entendieron que era un simbólico sepelio.

La Caminata por Lesvy Berlín continuó su rumbo hacia Rectoría y ahí tuvimos la oportunidad de escuchar a su mamá Araceli Osorio que durante la conferencia de prensa que dio afuera de la Rectoría y en el mitin, pudo desmentir las calumnias de la PGJDF y cómo la prensa las fabricó en notas amarillistas e insensibles.

Distintos medios digitales mexicanos y extranjeros han recuperado la versión de la señora Araceli Osorio, el diario La Jornada, publicó completo el mensaje que dio en Rectoría “Ser mujer, única culpa de Lesvy”, Excélsior difundió un video donde viene completo el mensaje y otros sólo han recuperado fragmentos donde aclara que era estudiante del CCH-Sur, pero que los había suspendidos para dedicarse a otras actividades, otros hicieron énfasis en su trayectoria académica, los sueños que estaba por realizar y cómo estaba preparando su regreso a La Máxima Casa de Estudios.

También hubo testimonios de personas cercanas a Lesvy como la nota publicada por Sin Embargo, “La vida de Lesvy Berlín, asesinada en CU, hace aún más estúpidos y ofensivos los tuits de PGJ-CdMx”, que narran cómo fue su vida de estudiante y como amiga, y lo mucho que las indignó y entristeció por el manejo tendencioso de los medios: “En este momento no me importa lo que hablen de ella, cada quien que diga y crea lo que quiera. Ella era mi hermana, la amo y siempre la voy a necesitar. Su corazón sano siempre brillará”, sentenció una de las chicas más cercanas a Lesvy Beltrán”.

Lesvy y las lecciones que nos deja a los medios de comunicación en México, no son menores, significan una posibilidad de humanizar  y dignificar el oficio de reportear, el timing para cubrir las movilizaciones feministas o de otro tipo, la prudencia que se debe tener para identificar momentos sensibles en la movilización y ser respetuosos, saber diferenciar los momentos y asumir el riesgo periodístico que conlleva el comportamiento de la colectividad. Pues esta discusión surgió por la satanización que hicieron algunos fotoperiodistas al señalar en tuits y publicaciones de Facebook a compañeras feministas que les pidieron que se hicieran a un lado y atrás, pero no atendieron al llamado respetuoso en un inicio.

Pareciera que no entendieron nada de lo que ocurrió en días anteriores y el manejo tendencioso de la prensa, contribuyeron a la difamación de activistas por parte de Fotoreporteros MX que no se cansaron de circular los videos donde muestra esa tensión entre las activistas feministas y las y los fotoreporteros, incitando al escarnio de su comportamiento a través de comentarios en el Facebook,  diciendo quienes son buenas feministas y quienes no, nuevamente estereotipando la falsa dicotomía de las mujeres buenas y malas, esa contra la que nos revelamos, esa que los medios reprodujeron hasta la saciedad sobre Lesvy.

Quienes produjeron la información de esa cobertura se erigieron como jueces para criminalizar comportamientos que les resultaron “inapropiados” que les hayan gritado “Prensa atrás” y aventado gotas de agua para alejarlos, dado que no atendían el llamado, por esas actitudes, las denunciaron como agresiones a los medios, pero no contextualizaron la situación, por ello quedaron como víctimas ante sus contactos, que no tenían la contraparte de los hechos.

Otro lamentable ejercicio de prensa machista se detectó en La Jornada con el siguiente  título “En marcha por CU, mujeres apoyadas por  hombres exigen justicia para Levy”, la foto  de la nota empezó a circular en redes sociales denunciando como los hombres necesariamente deben ser el centro de atención en las movilizaciones feministas y restando importancia al caso, porque hombres, porque Nacho Progre se hizo presente.

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