11 mayo, 2017

La gran oportunidad: Delfina y el Estado de México

Alam Yael Bernal Avendaño

Ante un Estado de México que no había logrado alcanzar la paz postrevolucionaria, el presidente Manuel Ávila Camacho impuso en 1942 a su amigo, el ex embajador carrancista Isidro Fabela, a la gubernatura de la entidad. Su llegada como gobernador dio origen a uno de los grupos políticos-familiares más importantes y poderosos de México, el Grupo Atlacomulco.

Han pasado más de siete décadas y la entidad mexiquense no ha podido conocer la alternancia política, el PRI ha controlado en gran medida al estado “más rico” del país –cuyo presupuesto sexenal se aproxima al billón de pesos-, al mismo tiempo que su población ha sufrido de desempleo, pobreza y violencia.

Fue en las elecciones de 1988 que el candidato del Frente Democrático Nacional (FDN), Cuauhtémoc Cárdenas, arrasó en las urnas de la entidad mexiquense, haciendo prender los focos rojos del PRI y del Grupo Atlacomulco, que de la mano con el gobierno federal comenzaron una profunda reorganización a través de apoyos asistencialistas que asegurarán el control de la entidad.

El encargado para tal objetivo fue el gobernador Emilio Chuayffet, que logró convertir al Estado de México en uno de los más importantes bastiones priístas del país, lo que le brindó al PRI nacional grandes aportaciones de recursos políticos y económicos para otras elecciones, tanto locales como federales.

Desde esa fecha hasta ahora los candidatos priístas han superado por mucho a sus contrincantes, el actual gobernador Eruviel Ávila, obtuvo un arrollador triunfo con más del 61.97% de los votos, contra un lejano 20.96% del candidato perredista, Alejandro Encinas. A su vez que Peña Nieto utilizó a la entidad mexiquense como un trampolín político para lograr hacerse de la presidencia del país en 2012.

Sin embargo hoy el PRI ha percibido una posible derrota, frente a la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Delfina Gómez Álvarez. Según la última encuesta del periódico Reforma hecha en abril, la candidata morenista obtiene 29% de las preferencias, frente al heredero del Grupo Atlacomulco, Alfredo del Mazo, que tiene un 28%.

En esa misma encuesta se señala que el candidato priísta tiene el mayor rechazo entre la población con un 42%, mientras que la abanderada de Morena tiene un 12%, lo cual podría ayudar a mover el voto a favor del partido de López Obrador en las elecciones de junio próximo.

Sin embargo, la situación electoral no ha sido fácil para Morena, comenzando por los videoescándalos de la diputada morenista, Eva Cadena; así como el diezmo cobrado a los trabajadores del Ayuntamiento de Texcoco, durante el paso de Delfina Gómez como presidenta municipal; sumado a ello la poca preparación política de ella, así como la mala asesoría en marketing y control de daños de la candidata de Morena.

Lo cual quedó demostrado en el primer debate organizado por el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), en donde Delfina Gómez fue incapaz de responder con contundencia a las acusaciones de la candidata panista, Josefina Vázquez Mota, que aseguró que en su gestión como presidenta municipal de Texcoco, Gómez Álvarez había deducido 10% del salario a los trabajadores del ayuntamiento, las aclaraciones de Delfina tardaron varios días.

Solamente ha sido el arrastre de López Obrador en la entidad, lo que ha permitido que la campaña de Delfina no haya caído contundentemente, por esa misma razón la insistencia de Alfredo del Mazo de proponer que AMLO no se involucre más en la campaña de Gómez Álvarez.

Imagen: El Universal

La pérdida del Estado de México para el PRI significa un golpe devastador, que para muchos analistas significa perder por completo toda posibilidad de ganar la presidencia de la República en 2018 e incluso su existencia, pues vería perdido el principal botín económico, político y electoral.

Es por ello que Morena debe de buscar otras posibilidades que le permitan asegurar su crecimiento en la contienda, así como un cambio de estrategia radical que le asegure el triunfo en la elección de junio, para acabar con más de ochenta años de priísmo en la entidad mexiquense.