2 mayo, 2017

Videoescándalos políticos: versión 2.0

Alam Yael Bernal Avendaño

Karl Marx escribió en su libro El Dieciocho brumario de Luis Bonaparte que “La historia se repite dos veces. La primera como tragedia y la segunda como comedia”. Eso mismo está pasando con el video presentado hace unos días por el periódico El Universal, en donde la diputada Eva Cadena del partido MORENA se ve recaudando dinero para “AMLO”.

Dicho video se presentó un día antes que se llevara a cabo el primer debate organizado por el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), entre los candidatos por la gubernatura de aquella entidad, en donde por primera vez, según la encuesta dada a conocer el día del debate por el periódico Reforma, la candidata de MORENA, Delfina Álvarez se encuentra en un empate con el candidato del PRI, Alfredo del Mazo.

A través de una feroz propaganda mediática emprendida desde 2004, se comenzó a atacar al que parecía ser el candidato más fuerte rumbo a las elecciones de 2006, Andrés Manuel López Obrador, el 1° de marzo de ese año, en el noticiero estelar de Televisa del canal 2, conducido por Joaquín López Dóriga, se presentaron unos videos en los que se veía al secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal, Gustavo Ponce Meléndez, realizando apuestas en un casino de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos.

Lo anterior sería el inicio de una campaña que se enfocaría a minar la “honestidad valiente” del Jefe de Gobierno Capitalino, para el 3 de marzo en el programa El Mañanero, conducido por Víctor Trujillo en su papel del payaso “Brozo” tenía como invitado al diputado panista, Federico Döring quien le entregó un casete con un video muy revelador, que implicaba a otro allegado de López Obrador y quien “casualmente” se encontraba en los estudios de la televisora, Rene Bejarano.

Brozo pidió entonces invitar repentinamente a Bejarano al estudio y sin saber que sucedería, fue entonces que sin saberlo, se mostraron imágenes del funcionario recibiendo fajos de billetes, en una oficina de un empresario que él mismo señaló como Carlos Ahumada.

La llamada teleguerra mostraba la traición política que se vivía dentro del Partido de la Revolución Democrática, pero sobre todo, la sentencia apresurada de los medios de comunicación, que dejaban mucho que desear en cuanto a la investigación y la ética periodística, pues no se investigó que el autor de los videos, Carlos Ahumada, había tenido encuentros con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, un acérrimo enemigo de López Obrador.

En lo que el Jefe de Gobierno calificó como un “complot”, se encontraba otro enemigo político, el jefe de los senadores del PAN, Diego Fernández de Cevallos. Ante las cámaras de Televisa, el “Jefe” Diego aceptó haber tenido encuentros con Carlos Ahumada en los que conoció con antelación los videos.

El complot que había denunciado López Obrador y del cual los medios hicieron burla, quedó demostrado con la declaración que Carlos Ahumada hiciera en la Isla de Cuba, al ser detenido e interrogado por las autoridades de aquel país el 5 de abril de ese mismo 2004.

El periódico Reforma y La Jornada en sus portadas del 29 de abril señalaban: “Confiesa Ahumada Conspiración: Cuba”, “Los videos, plan con objetivos políticos, confesó Ahumada en Cuba” respectivamente, en dicha confesión Ahumada señalaba que se estaba jugando la elección de 2006.

 

Para el analista y académico Carlos Fazio, la desinformación es un arte y un elemento clave en los conflictos bélicos, que junto con el uso de la propaganda, se ínsita y provoca emociones positivas o negativas, la mayoría de las veces tergiversando o manipulando los hechos a favor de la cultura dominante.

Todo será cuestión de tiempo para saber quién se encuentra detrás de los videos filtrados al periódico El Universal, aunque no sabemos si la repetición de la historia sea cómica, lo que sí es seguro es que está en juego no sólo la elección del Estado de México, sino la presidencial de 2018.

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