17 abril, 2017

País de mentiras: Duarte y la corrupción

Alam Yael Bernal Avendaño

En 2008 la socióloga e historiadora de la UNAM, Sara Sefchovich escribió un libro considerado por Luis Hernández Navarro como “un documento fundamental para comprender, reflexionar y debatir al México actual”, el título “País de mentiras”.

En el capítulo 11, titulado “La mentira mayor” señala al artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual se refiere a la impartición de justicia por los tribunales, los cuales deberán de administrar resoluciones prontas, completas e imparciales.

Lo que la Sefchovich considera la “mentira más grande”, porque en México ni toda persona tiene derecho a que se administre justicia, ni esto sucede de manera pronta, expedita y sobre todo imparcial.

Tal es el caso del recién detenido ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, quien por su paso en la gubernatura, desvió recursos por más de 223 millones de pesos, entre los casos más vergonzosos fue el que se hizo en el sector salud, en donde se administró agua destilada a niños con cáncer; sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por los constantes asesinatos a periodistas.

Ante estas acusaciones el PRI, partido que lo había encumbrado en la política estatal como diputado federal en 2009 y posteriormente como gobernador de la entidad veracruzana en 2010, decidió expulsarlo de sus filas.

La principal bandera de los candidatos a la gubernatura de Veracruz, tanto del PAN-PRD (que iban en alianza) y del propio PRI, fue que en caso de conseguir el triunfo abrirían un proceso por enriquecimiento ilícito contra Duarte, aquel hombre que el presidente Peña Nieto consideraba como “la nueva generación del PRI”.

Con el triunfo de la alianza PAN-PRD, el gobernador que tenía un aspecto delgado y distinto al que tenía unos años antes, pidió licencia el 12 de octubre de 2016 prometiendo responder ante las autoridades por los señalamientos que se le acusaba, un día después Duarte ya era prófugo de la justicia y buscado por la interpol en 193 países.

El día 15 de abril de 2017, seis meses después de que Javier Duarte desapareciera, la PGR junto con autoridades guatemaltecas lo detuvieron en un lujoso hotel de Panajachel, departamento de Sololá, a unas semanas de que se celebren las elecciones, en donde tres gubernaturas están en juego: Nayarit, Coahuila y Estado de México, ésta última con fuertes indicios de verse perdida por el PRI, principal bastión del tricolor.

Por eso y otras cosas es que en el “país de mentiras”, las consecuencias son la desconfianza. Ni los diputados, ni los senadores, ni el presidente, ni toda la clase política tienen la confianza de los ciudadanos, lo que hace que no exista cohesión social ni tampoco bienestar social.

Otra consecuencia es la corrupción, esa que es parte intrínseca e indispensable de la estructura del sistema político, económico, cultural y mental, en donde los Duarte, los Moreiras, los Borge, los Montiel,… existen y convergen.

Pero sobre todo en ese país que señala y describe Sara Sefchovich, se crea una desmemoria colectiva que permita que vuelvan a suceder las cosas que ya sucedieron. Porque los nombres cambian pero las acciones ya pasaron varias veces, la impunidad siguió y los gobiernos se mantuvieron.

Es por eso que la Dra. Sefchovich concluye que “sin embargo, existe un principio de verdad que reside en la razón humana y que es el fundamento de la ética y del derecho, necesarios para vivir. Ello hace que la verdad se un valor”.