7 abril, 2017

La esperada alianza: el Estado de México y el 2018

Alam Yael Bernal Avendaño

El 2017 llegó y junto con él, las elecciones para gobernador del Estado de México, una de las pocas entidades en el país que no han podido conocer la tan anhelada alternancia; desde la llegada del ex canciller carrancista, Isidro Fabela, como gobernador interino del Estado de México en 1942.

Nació también el mítico Grupo Atlacomulco, el cual se ha mantenido en el poder de la mano del Partido de la Revolución Institucional (PRI), obteniendo las grandes prebendas que se tienen de tener bajo su control una de las entidades más importantes del país: su extensión territorial, el capital político y financiero, con lo que se puede decidir el futuro del país.

Fue después de las cuestionadas elecciones presidenciales de 1988, que el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas arrasó en las votaciones mexiquenses, un año después el ya presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó la destitución del gobernador Mario Ramón Beteta, e impuso a Ignacio Pichardo Pagaza, que logró a través del Programa Nacional de Solidaridad, volver a convertir a la entidad en un bastión priista.

Y aunque el PRI perdió en las elecciones federales de 2000, lo que permitió que Vicente Fox postulado por el Partido Acción Nacional llegara a la presidencia, acabando como más de siete décadas de priismo, el Estado de México siguió bajo el control del partido tricolor.

Imagen: El Universal

En 2005 Enrique Peña Nieto logró arrasar en las elecciones para gobernador del estado, esto fue muestra del poder político que se había consolidado y perfeccionado a lo largo de los años por la maquinaria priista y del Grupo Atlacomulco; con este antecedente, Peña Nieto, acarició de cerca la posibilidad de lograr llegar a Los Pinos, algo que habían intentado muchos de sus antecesores.

Sin embargo, la aparición del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), la baja aprobación del presidente Peña Nieto y los grandes problemas de inseguridad y trabajo que presenta la entidad mexiquense, podrían dar paso a que el Estado de México se una a la lista de estados que han dejado de ser gobernados por el PRI.

Esto ha encendido los focos rojos del gobierno federal, que a semanas antes de iniciar la campaña por la gobernatura, recurrió a la entrega de dádivas a los pobladores, a través de secretarios de Estado. Por lo cual la maquinaria priista construida hace décadas y perfeccionada a lo largo de ellas, será difícil de destruir.

La única posibilidad de lograrlo, es una gran alianza de oposición, representada en MORENA y el PRD, que posiblemente se dé al final de la contienda electoral; pues a diferencia de la cúpula perredista nacional, que ve a Andres Manuel López Obrador como un enemigo, Juan Zepeda, el candidato a gobernador por el partido del sol azteca, se ha mantenido al margen e incluso ha insistido en una coalición de izquierda que logre sacar al PRI del Estado de México, y con ello poder cimentar las bases de lo que será la contienda presidencial de 2018.

En el primer debate para gobernador, realizado el 5 de abril del presente año, en el noticiario de Carlos Loret de Mola, Zepeda y Delfina evitaron entrar en una confrontación entre ellos, por lo cual los ataques fueron hacía la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota y del PRI, Alfredo del Mazo; dejando como antecedente lo que podría suceder conforme la campaña vaya avanzando.