2 febrero, 2017

El ocaso de una era

El pasado viernes me encontraba leyendo a distintos opinólogos que publican en El País, de entre los cuales destaco a Jorge Galindo con su columna  Un Mundo en Pie, sin embargo, no existió ningún  otro texto  que llamara más mi atención  como fue el caso de El Suicido Anglosajón  escrito por José Ignacio Torreblanca; “EE UU Y Reino Unido, creadores del orden internacional actual y mayores beneficiarios  de la globalización, renuncian unilateralmente  al liderazgo y dejan la vía expedita para que China y otros articulen  un nuevo escenario mundial”. Estas son algunas de las primeras líneas que nos anticipan la temática del artículo.

En síntesis, el texto de Torreblanca gira en torno a la abrupta llegada de Trump al poder –dicho sea de paso, el artículo fue publicado el mismo día en que el magnate de bienes raíces tomaba posesión en Washington—y con ello la sorpresiva y vertiginosa reconfiguración política, económica y social en el plano internacional.

Aislacionismo político y proteccionismo comercial son algunos de los factores clave que recalca el autor y que caracterizaron y caracterizaran el mandato de Trump en su estancia por la Casa Blanca, cimentado en una minuciosa revisión historia, el autor sostiene la idea de un reacomodo  para el actual orden mundial. Sus argumentos son ilustrados con emblemáticos pasajes históricos, por ejemplo, el final de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la Caída del Muro de Berlín por mencionar algunos. Hasta entonces la tesis de Torreblanca parecía precipitada al panorama político, sin embargo, bastó sólo una semana para que el nuevo huésped de Washington demostrara lo contrario; en cuestión de horas provocó tensión internacional, únicamente observemos las acciones hostiles que realizó en contra de nuestro país.

“Donald Trump firma la orden ejecutiva para la construcción del muro en la frontera de Estados Unidos con México”. Fue el título de la noticia publicada por la BBC el miércoles 25 de enero, generando tensión entre ambos países, misma que no se había visto en años anteriores. La relación entre EE UU y México nunca ha sido del todo sana, si tan sólo revisamos la historia diplomática entre ambos países podremos encontrar decenas de problemas, rumores y teorías de conspiración creadas y auspiciadas bajo distintas administraciones que evidentemente tuvieron sus respectivos emisarios. Aunque cabe aclarar que si queremos comprender el factor político en la relación México-americana debemos de remitirnos no sólo a administraciones pasadas, pues requerimos un análisis detallado en la historia de la relación.

Para el día 28, el puño de Trump se volvió a sentir con una nueva medida; el veto a ciudadanos de distintos países musulmanes de territorio norteamericano, sin embargo, ocurrió un hecho curioso, pues no fue de igual manera con las personas provenientes de Arabia Saudita (origen de algunos de los atacantes en el 11-S), una medida que sin lugar a dudas provocó la indignación, molestia y el reclamo internacional. Acciones como esa dieron cuenta del apoyo de “países aliados”—tales como Israel durante la orden ejecutiva para la construcción del muro– para el gobierno estadounidense.

Actualmente la hipótesis de Torreblanca no se ha comprobado del todo, aunque el panorama mundial se está reconfigurando para que esta se pueda concretar. Por el momento será suficiente esperar el devenir de los siguientes días y observar el comportamiento del nuevo régimen norteamericano y apreciar las estrategias que realiza en contra del orden establecido, pero sobre todo atacando lo poco que quedaba de paz, estabilidad y armonía en el mundo.

Posiblemente la idea de un reordenamiento internacional parezca un análisis carente de reflexión o bien una constante extraída de una novela de conspiración, sin embargo, los hechos no mienten y la ola de acciones realizadas por el nuevo mandatario estadounidense son verdaderamente    generadoras de incertidumbre. Quizá no sea una reconfiguración y el panorama político que estamos previniendo sólo sea un nuevo giro para la globalización.

Hasta ahora lo único cierto es que los fulminantes tuits  de Trump han puesto en jaque la estabilidad de varios países, por lo pronto –en el caso mexicano—hay que reflexionar en torno a la supuesta “Unidad Nacional”, un intento desesperado  por parte de las élites (políticos, empresarios e Instituciones) para poder retomar las banderas de la democracia, la libertad y el respeto a la soberanía nacional, algo que sin duda alguna nunca ha existido, pero sobre todo el intento por constituir un frente común  en contra de algo que siempre ha existido y que nunca hemos querido atacar. En suma, la supuesta unidad solo representa un grito desesperado en medio de la crisis.

jnusa2001.wordpress

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