18 diciembre, 2016

La vulnerabilidad de las mujeres en México

Creación de Centro de estudios sobre género en la UNAM

Magali Barreto*

La violencia contra las mujeres en México ha llegado al límite de obligarnos a convocar a una emergencia nacional. Desde los feminicidios hasta los crímenes de odio hacia personas transgénico y de la disidencia sexual. La violencia sexista incrementa a la par de otros tipos de violencias que se viven en el país. Especialmente la ejercida contra las mujeres crece como una bola de nieve porque hay un terreno propicio abonado por la impunidad, la crisis del sistema judicial, la crisis económica, la descomposición social. Además de la falta de solidaridad y cohesión comunitaria, la anuencia y el silencio de los observadores pasivos.

Las agresiones físicas en espacios públicos y el discurso de odio que se ha viralizado en las redes sociales en contra de las mujeres, han sido dirigidos esta vez hacia una figura de orgullo nacional, la ex medallista olímpica, Ana Gabriela Guevara, quien actualmente funge como senadora. Este hecho es un síntoma grave del nivel de la descomposición que vive nuestro país. No es una casualidad que uno de los agresores identificado, Fabián España Moya, haya sido agente de inteligencia del Estado de México. La violencia en esa entidad produce hiper-masculinidades dentro de sus instituciones de seguridad de gran peligrosidad para las mujeres, las instancias oficiales son parte del problema. Tampoco es fortuito que las agresiones por medio de mensajes de odio de contenido lesbofóbico y transfóbico dirigidos hacia Ana Guevara se hayan viralizado fácilmente de manera virtual en Facebook y Twitter.

Imagen: Diario de Morelos

Las respuestas esperadas de solidaridad e indignación nacional no se produjeron, en lugar de ello fuimos testigos de campañas de odio en redes sociales que justificaron las agresiones y realizaron una segunda victimización. El grupo latinoamericano “Legión Hulk”, fue responsable de impulsar  los mensajes de odio través de hashtags, como señala Alberto Escorcia. Dicha organización mercenaria opera en el ciberespacio para dar servicio a diversos gobiernos latinoamericanos, empresas de marketing y corporaciones delictivas

Reconozcamos que las agresiones hacia las mujeres aumentan también en diversos espacios supuestamente seguros como las universidades, las familias, los barrios, las iglesias. La sociedad mexicana es en parte víctima y victimaría. Todas y todos somos vulnerables y hacemos complicidad con la indiferencia que es receptora pasiva de la violencia. Las y los universitarios tenemos la tarea de imaginar nuevos procesos de resilencia social y reparación colectiva.

Por eso nos parece importante la noticia de la reciente conversión del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) en Centro de Investigaciones y Estudios de Género en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ya que en medio de todo ese terrible contexto de violencia física y simbólica, nuestra máxima casa de estudios propone fortalecer la investigación sobre la problemática referida al tema de género. Los retos son enormes, esperemos que el nuevo Centro ayude a construir y fortalecer nuevas narrativas y discursos para empezar a cambiar las mentalidades y hacer conciencia de la gravedad de esos problemas.

*Dra. en Antropología Social por la UNAM